Las navidades están cada vez más cerca y la cocina se convierte en una verdadera base de operaciones dónde se desarrollan algunas de las actividades más señaladas de estas fechas. Lo que cocinamos y la forma en la que entendemos la cocina es parte de nuestro legado y una buena manera de transmitir nuestras tradiciones. Preparar el menú navideño en compañía, nos ayuda a estrechar lazos. Las baldosas cerámicas han formado parte de nuestras cocinas desde siempre. Los formatos de los azulejos, sus colores y motivos están entre nuestros recuerdos más entrañables.
Cada cocina es especial y plasma nuestra personalidad. Hay cocinas clásicas, modernas y rústicas; cocinas llamativas, llenas de color o cocinas de líneas puras y tonos neutros; cocinas grandes, que se prolongan hasta el comedor o mini-cocinas. Para cada estética y cada necesidad, podemos encontrar los azulejos y pavimentos cerámicos más adecuados.
En Navidad, este espacio se llena de vida. Es el momento de los preparativos y siempre genera un poco de estrés: cacerolas, ingredientes y, en ocasiones, muchas manos que hay que organizar. La cerámica se convierte aquí en una aliada: por su baja porosidad no absorbe ninguna mancha en su superficie. Además, su limpieza resulta fácil, rápida y cómoda. Para el suelo, los pavimentos antideslizantes, garantizan la seguridad ante resbalones provocados por los líquidos vertidos; sobre todo si tenemos a los niños a nuestro alrededor, “ayudándonos” con el postre navideño.
Aparte de suelos y paredes, es posible usar la cerámica en otros lugares. Así, los azulejos pueden crear una gran encimera cerámica, cómoda y práctica. En ocasiones, esta se puede prolongar hasta convertirse en una exquisita mesa para comer, cenar o reunirse durante estos días o cualquier momento del año.
Una vez más, la esencia de la cerámica, combinada con mobiliario adecuado al espacio, una buena iluminación y personalizar el espacio con pequeños detalles, como los dibujos navideños de los peques, permiten que cocinemos en un ambiente acogedor.
