El lujo cada vez está menos ligado a la idea de exhibir, de destacar o sorprender, y se sitúa más cercano a valores seguros como la calidad y la excelencia del diseño racionalista. Este hecho puede deberse a una actitud coherente con los tiempos que vivimos, en la que el usuario busca que los objetos tengan un valor justificado.

En este caso, sigue siendo crucial la marca y el diseño de autor, pero dirigidos hacia la creación de “nuevos clásicos del diseñoâ€, piezas de autor destinadas a convertirse en objetos de culto basadas en las raíces del diseño industrial. Los consumidores que siguen esta tendencia recurren a estéticas consideras más atemporales. Los clásicos cerámicos son una apuesta segura.

Fuente: OTH. Cuaderno de Tendencias del Hábitat 10/11.