Con los pies en la tierra_Proyecto ITC

Una ciudad adaptada a los nuevos tiempos debe pasar por el concepto de sostenible. Las cinco tendencias que presenta Smart City Trends, apuestan por aplicar este concepto a la práctica en materia de  iluminación, gestión de residuos urbanos, pavimentos permeables, micro-zonas verdes y acceso a energía y recursos. El objetivo es que todo ello encaje dentro de lo que se conoce como una ciudad sostenible. Una tendencia que ya es una realidad dentro de cualquier ciudad moderna del siglo XXI.

1. Iluminación sostenible: El consumo energético dentro de la ciudad sostenible es vital para una correcta planificación urbana. Por eso, se recomiendan fuentes de energía alternativas y que se adapten al uso eficiente de los recursos. Un ejemplo es dotar de propiedades luminiscentes a los objetos como una fuente de luz alternativa. Un ejemplo es el proyecto Glowing Plant que usa una biología sintética para proporcionar partículas bioluminiscentes en las plantas y que realizan una función de iluminación tanto en interiores como en exteriores.

Otro ejemplo son los sistemas de pavimentación fotolomuniscente que actúan capturando la luz durante el día y proyectándola durante la noche, con el objetivo de usar una iluminación secundaria o decorativa en un camino peatonal.

2. Gestión de residuos urbanos: uno de los grandes retos que tienen las ciudades del futuro tiene mucho que ver  con el control de la huella medioambiental, además de que los ciudadanos puedan acceder con total normalidad a los entornos verdes y saludables. Y por otro lado, la gestión de los residuos es algo complejo debido a su magnitud. Es complicado saber gestionar la gran cantidad de desechos y tener la infraestructura necesaria para llevarlo a cabo. Pero no todo está perdido. Y sino, sólo hay que mirar más allá y ver lo que ocurre en ciudades como Oslo que cuenta con un programa para la conversión de basura en energía para la ciudad. El éxito del programa es de tal envergadura que la ciudad está comprando basura a países  como Inglaterra o Irlanda porque la producción de basura en la ciudad es insuficiente para el consumo energético de la misma.

También existe la posibilidad de instalar papeleras que captan la energía solar y disponen de un láser que detecta el nivel alcanzado. La energía obtenida le permite compactar y almacenar los residuos. El objeto puede tener una capacidad cinco veces más elevada que una papelera convencional. Además, cuando la papelera se llena y el sistema no puede compactar más, se envía un mensaje que avisa de esto último. Otro caso de éxito es el francés donde caen los residuos a tanques de almacenamiento subterráneos. Gracias a un brazo telescópico, el camión se conecta a las válvulas y aspira todos los desechos acumulados. Éstos se transfieren a 70 kilómetros por hora y se depositan en el camión que es operador por el conductor del mismo.

Por tanto, las empresas se deberían comprometer a mejorar la eficiencia de los sistemas de reciclaje, a introducir la variable del juego y la gamificación para mejorar la experiencia, pensar en nuevos sistemas que mejoren el proceso de separación de residuos y la introducción de sensores y sistemas de inteligencia ambiental.

3. Pavimentos permeables: estos son estudiados en los Sistemas Urbanos de Drenaje Sostenible, SUDS, y su objetivo es recoger, pre-tratar y controlar la escorrentía en origen y si las características y el terreno lo permiten, infiltrarla a las capas inferiores del suelo. Los SUDS y los pavimentos de estas características mitigan los efectos del sellado del suelo. De hecho, el comisario europeo de Medio Ambiente, Janez Potocnik, advirtió de que el precio del agua en España “es barato” en relación al resto de la Unión Europea. La cuestión del agua es un tema preocupante y por ello la Unión Europea se muestra preocupada por mejorar la eficiencia en el uso de este recurso.  Las expectativas para el mercado del agua en España es de aumento de los precios. Visto en comparación con otro países cercanos en España, el precio oscila entre 0,45 y 0,80 euros el metro cúbico (mil litros).

Un ejemplo característico de todo ello es el proyecto Cerurbis, el pavimento cerámico permeable esta formado por piezas cerámicas porosas, permeables al agua y al aire y que permiten generar superficies transitables continuas con gran capacidad de filtración, con el objetivo de favorecer las escorrentías urbanas y permitir mejorar la gestión del saneamiento urbano.

Por tanto, las empresas en este sentido deberán planificar un sistema de reaprovechamiento del agua acumulada, además de hacer lo propio con las zonas verdes, generar aljibes de acumulación para el uso de agua durante los periodos de sequía y diseñar diferentes sistemas según el uso al que se destinen.

4. Micro-zonas verdes: el modelo de ciudad sostenible pasa por que sean una ciudad compacta, con estructura y trama urbana de cierta compacidad y un acceso a los servicios urbanos cercanos en la que el transporte público tiene una especial importancia. En ese contexto, la creación de espacios naturales es vital para asegurar el acceso de todos los ciudadanos a zonas verdes. Más allá de los grandes jardines, los microespacios verdes es una estrategia para conseguir este objetivo de accesibilidad verde. Se apuesta por jardines verticales, techos verdes o elementos naturales integrados en las fachadas de edificios.

En este sentido aparece el concepto de jungla urbana en el que cualquier elemento puede ser receptor de la naturaleza, de modo que da la sensación de que la vegetación ha invadido el espacio de la urbe y el mobiliario, la iluminación, fachadas de los edificios, etc. se convierten en receptores de estos elementos verdes.

Otro de los problemas que surgen es el acceso a los alimentos porque cada vez dependen más de la importación de los mismos y nos hace dependientes del exterior y aumentan los costes de acceso a ellos. Se propone, ante esto, cultivos hidropónicos, agricultura vertical o farmscraper hasta la creación de espacios agrícolas en edificios y rascacielos. Para conseguirlo, la empresa debe introducir elementos vegetales en los objetos y productos urbanos de la cartera de productos, diseñar sistemas para la creación de huertos urbanos, aprovechas las aguas pluviales y grises para el riego automático o implementar sistemas para huertas urbanas modulares.

5. Acceso a energía y recursos: la ciudad del futuro será autosostenible con la capacidad de generar la energía que necesita para todos los servicios necesarios. Esto se traduce en sistemas de generación de energía integrados en el paisaje urbano.  En los últimos años vemos gran cantidad de proyectos que buscan reducir el impacto visual sobre el entorno.Además de reducir las emisiones de gases que provocan el efecto invernadero. De hecho, a día de hoy, numerosas ciudades desarrollan un ‘mix’ energético a partir de diferentes ingredientes: el viento, el sol, la biomasa y los desechos.

Un ejemplo de todo esto es el sistema de iluminación para carreteras que utiliza el movimiento del aire generado por los coches para alimentar las farolas con turbinas eólicas. También debe adaptarse el mobilario para aprovechar mejor los recursos y con mucha inteligencia ambiental. Las cuestiones medioambientales ocupan un lugar prioritario en las agencias urbanas y también el sector del mobiliario urbano explora vías en las que posicionarse en esta tendencia creciente. Ejemplos de mobiliario sostenible son proyectos para la recuperación de aguas pluviales o el uso de energías alternativas.

Por su parte, las empresas deben diseñar un sistema que revierta de forma directa en el beneficio del ciudadano, aprovechar las inercias urbanas para crear sistemas de acumulación energética, proyectar sistemas de recolección de energías alternativas integrados en el paisaje o atractivos visualmente, utilizar un lenguaje y sistemas de  interactividad intuitivos.