Proyecto de lagranja Design para ASCER

Proyecto de lagranja design para ASCER

Por primera vez en años, se abre un enorme espacio de innovación para competir en valor añadido, que no puede pasar desapercibido para las industrias tradicionales. Las 7 tendencias que presenta Smart city trendsson herramientas que ayudan a proponer soluciones, a desarrollar conceptos adaptados a la realidad urbana y, en definitiva, a dar a conocer el mercado emergente de las Ciudades Inteligentes y abrir la puerta de las empresas de los sectores implicados a oportunidades de mercado de futuro.

Tras hablaros hace algún tiempo de Retomar la ciudad, hoy es el turno de Formas de movilidad alternativa, dividida a su vez en 5 tendencias:

1. Smart roads. El concepto de calles o calzadas inteligentes aparece como respuesta a cuestiones como la movilidad sostenible o la seguridad en la carretera. Se ponen como ejemplos carreteras que, a través de la luz solar, producen energía que introducen en la red eléctrica al tiempo que la generan. O carreteras que miden la vibración, la tensión, la humedad o la temperatura a través de la colocación de sensores. También se potencian ejemplos como la generación de energía procedente de carriles bicis que incorporan paneles solares, o del propio “poder al andar” de los peatones. Otros proyectos son  carriles para la conducción de vehículos eléctricos que se recargan con la energía que produce su propio movimiento, iluminación de vías por medio de pinturas en polvo que se cargan con la luz solar y señalizaciones viales inteligentes que se adaptan a cada circunstancia. Además aparece el concepto de interactividad en la iluminación mediante la inserción de sensores que permiten incorporar inteligencia ambiental. A todo esto se suman otros sistemas sostenibles de energía eólica o solar en las iluminaciones de carretera para conseguir adaptar la luz a la conducción y que el viaje sea más cómodo, seguro y eficiente.

2. Bicis primero.  Son muchas las ciudades que están tomando medidas de priorización de la bicicleta frente a otros medios de transporte, lo que significa que se abren diferentes oportunidades para el sector del hábitat en diferentes sentidos: pavimentaciones orientadas a carriles y autopistas ciclistas, señalización, desarrollo de mobiliario y objetos urbanos que incluyan a las bicicletas. El bikeshare o bicicletas para compartir, se ha convertido en un fenómeno de gran implantación en muchas ciudades que requiere estaciones de aparcamiento específicas. Tanto está creciendo la venta de bicicletas y accesorios que hasta espacios públicos como cafés o lugares de trabajo, están siendo diseñados entorno a la bicicleta. Si lo vemos desde el prisma de fenómeno social,  tas el alcance y aumento de la práctica del ciclismo, que se están desarrollando aplicaciones para el móvil que permiten desde crear retos y comparar nuestras rutas, compartirlas o planear viajes en bicicleta junto a otros usuarios en la ciudad.

3. Walkability. El reinado del automóvil en el centro de las ciudades se cuestiona con medidas de ‘repeatonalización’, que tratan de minimizar los efectos negativos de los automóviles, tales como la contaminación, la congestión o los accidentes. Un ejemplo de esta tendencia es el proyecto de peatonalización permanente de Times Square,  que finalizará en 2016 y que ha consolidado este punto como un lugar peatonal en el que transitan a diario más de 400 mil peatones.  Los nuevos espacios peatonales, sobre todo en grandes ciudades masificadas, y las nuevas necesidades de los peatones, permiten que aparezcan aplicaciones que imitan las que ya tienen muchos vehículos y que exista la necesidad de ordenar el tráfico peatonal de acuerdo a diferentes patrones de conducta. La creación de itinerarios en la ciudad puede ayudar a potenciar la movilidad a pie, priorizando la calidad de vida y el respeto al entorno tanto ambiental como social. Claro ejemplo de estos itinerarios son los llamados caminos escolares que están en ciudades como Barcelona o Castellón y que promueven que los niños y niñas recorran el camino de ida y vuelta de la escuela de manera autónoma y segura, a la vez que conocen el barrio y mejoran su capacidad de orientación.

4. Digital age of transportation La economía colaborativa o sharing economy consiste en el intercambio de bienes y servicios a través de plataformas digitales. Compartir coches y bicicletas es mucho más que una idea y son muchas las ciudades que empiezan a tomar medidas para fomentar nuevos modelos de movilidad urbana, como la imposición de peajes urbanos o la limitación del número de coches en circulación. En sintonía con la eficiencia y sostenibilidad, se está trabajando en modelos de movilidad que sean lo más sostenibles posible y minimicen el impacto medioambiental. El concepto “eléctrico” se lleva a otros medios de transporte más allá del propio automóvil y dan lugar a modelos de negocio que intentan aprovechar esta tendencia.

5. Sistemas predictivos. Empresas como Google, Mercedes Benz, Audi o Toyota están trabajando en prototipos de coches autónomos, sin conductor. Esta nueva forma de movilidad cambiará la forma en la que se reorganizan las ciudades, recuperando espacios públicos que hoy en día se utilizan como aparcamiento y mejorando la gestión del tráfico en la ciudad. Para ello, las ciudades deben integrar diferentes patrones de movilidad facilitando el intercambio entre ir andando, en bici, utilizar tranvía, bus o tren. No solo es importante la oferta sino la interfaz entre los diferentes sistemas de movilidad, esto es, el acondicionamiento, la información local y las infraestructuras anexas y el facilitar el paso de un medio de transporte a otro.