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Iglú cerámico en la Plaza de Colón de Madrid creado por itc

Las ciudades del siglo 21 se convierten en adaptativas con grandes posibilidades y aprovechamientos del espacio. Las cinco tendencias que presenta Smart City Trends, son soluciones para poder trabajar en la ciudad, y trasladar la oficina al aire libre, además de convertir la  bancada de siempre en un espacio con muchas alternativas creativas. EL mundo laboral y el personal se vive en el exterior a través de estas tendencias que configuran el futuro inmediato en innovación urbana.

Después de explicar las cinco tendencias en Formas de Movilidad alternativa, ahora le toca el turno a las cinco áreas de innovación urbana para conseguir una auténtica Ciudad Adaptativa:

1. Oficina al aire libre: los horarios laborales y los espacios de trabajo se están volviendo más flexibles. De hecho, actualmente, todo el mundo puede convertir un espacio en su lugar de trabajo esporádico. La ciudad también se convierte en una oficina improvisada, mientras se hace una parada para el almuerzo. Tanto es así que las empresas privadas de gran tamaño, y también las de base tecnológica y los nuevos emprendedores, están fomentando la tendencia del teletrabajo para aprovechar las enormes facilidades que se ofrecen desde el mobiliario urbano.  Además, esta nueva forma de trabajar también se traslada al interior de las oficinas con conceptos menos rígidos, y más amables, con el objetivo de poder llevar la oficina a cuestas.

2. Beyond de living space: actualmente se está potenciando el desarrollo de las megaciudades y también la posibilidad de alquilar viviendas de tamaño reducido. Esto traerá consecuencias en el mobiliario con la consecuente utilización de objetos multifuncionales, la reducción de tamaño de los mismos, o la enorme importancia de los sistemas de almacenamiento eficiente, o bien el traslado a la ciudad de diferentes actividades que anteriormente se llevaban a cabo en el ámbito doméstico. De esta manera, el espacio urbano se convierte  en un entorno de socialización en el que los ciudadanos asumen diferentes actividades. Con esto se consigue suavizar la barrera entre lo doméstico y lo público y familiarizarse con el concepto de nomadismo urbano. Un ejemplo de esto último es la necesidad de recargar los aparatos electrónicos mediante placas solares o con tomas conectadas a la red eléctrica urbana.

También en las grandes ciudades, y según estimaciones de la Comisión Europea, en 2020 se habrán malgastado 126 millones de toneladas de comida. Por esa razón, se está implantando el fenómeno friganismo y el food sharing en ellas. El objetivo es recoger comida sobrante de los restaurantes y supermercados y repartirla entre aquellos que menos tienen. Berlín ha tomado buena nota de ello y tiene repartidos 20 frigoríficos por toda la ciudad.

3. Mobiliario flexible: el filósofo y ensayista Zygmunt Bauman definió el término modernidad líquida para referirse al mundo cambiante y volátil. Término que se puede aplicar al ámbito de las  ciudades adaptativas para convertir a la ciudad en un espacio líquido porque el mobiliario se convierte en un dinamizador del espacio público. Los objetos urbanos son polivalentes, se adaptan a diferentes usos y son flexibles tanto funcional como formalmente. Un ejemplo puede ser el asiento urbano que ha ido evolucionando  desde la bancada tradicional hasta la aparición del banco unipersonal. Se crean, por tanto, espacios mutables intervenidos por los propios ciudadanos.

4. Funcionalidad emergente: los diseñadores están centrando sus esfuerzos en pequeñas acciones que aporten grandes cambios en las ciudades. Estos cambios están basados en la observación de las necesidades no cubiertas dentro del espacio urbano. Por esta razón, los objetos urbanos multiplican sus funciones y se convierten en productos versátiles que añaden significado a la utilidad principal. Entre los ejemplos que más destacan están la introducción de sistemas de iluminación complementaria en el mobiliario o productos ingeniosos que inviten a interactuar con ellos de manera sorprendente, como ganchos para colgar objetos perdidos en los bancos, o un sistema de iluminación LED en los respaldos de los mismos.

5. Información adaptada: los objetos urbanos se convierten en productos inteligentes y ofrecen información adaptada a las necesidades de cada usuario. Estos productos integran inteligencia ambiental con gestión municipal y recogen las demandas ciudadanas. Para mejorar la adaptabilidad en la ciudad, ya están disponibles baldosas que reemplazan a las convencionales y proporcionan conectividad inalámbrica vía WiFi y servicios de información. O bien, comprobar lo que está pasando en un lugar concreto en tiempo real.  Otro claro ejemplo son las fachadas de centros comerciales que están recubiertas con códigos QR para que el usuario sepa qué tipo de comercios hay en el interior.