Las posibilidades de los azulejos y pavimentos cerámicos se han multiplicado en los últimos años. La amplia gama de colores que ofrecen permite componer diseños originales. Colores suaves para los más tradicionales, vivos para los más atrevidos… La cerámica cubre las necesidades de las reformas más exigentes.

Como desempolvados de décadas pasadas, renacen los tonos verdes, azulones y naranjas. Nada se descarta y todo es válido. Los colores más ácidos y saturados conviven con tonos claros y acabados pastel. Los tonos oscuros para destacar zonas y los tonos claros como fondo de nuestros revestimientos, se complementan a la perfección creando un sencillo esquema cromático.

• Los colores cálidos, amarillo, naranja y rojo sirven de estímulo. Son ideales para resaltar determinadas zonas aunque es recomendable utilizarlos en pequeñas dosis. Transmiten sensación de vitalidad.

• Los colores fríos como el azul o el violeta son idóneos para espacios pequeños pues hacen que estos parezcan más amplios. Si se acompañan de la luz adecuada aumentaremos la sensación de calidez.

• Los tonos verdosos son los colores más tranquilizantes por eso pueden colocarse en aquellas zonas del hogar dedicadas al descanso.

• Los colores naturales, tonalidades tan sutiles como los colores de la tierra se asocian con el mundo de la naturaleza.

• Los colores neutros, blanco, negro y gris, sirven para dar un respiro en determinados esquemas de colores.

La provocación a través del color.
En la búsqueda del color ideal para nuestro hogar, la tendencia es añadir expresividad y modernidad a las creaciones, con técnicas extraídas de los cómics, del graffiti, el collage, o de la impresión de imágenes digitales directamente sobre cerámica.

Existe otra línea de creación de espacios donde la cerámica se enlaza con la tendencia que busca hacer la vida más sencilla, natural y cómoda, convirtiendo los espacios en lugares amables que nos aportan equilibrio emocional y placer personal.

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