Los azulejos y baldosas cerámicas contribuyen a hacer que todos los espacios de la casa cobren un mayor protagonismo. Aprovechando todas las cualidades de la luz, su intensidad, dirección, calidad y color, conseguiremos espacios más confortables y luminosos.

Si un salón es pequeño, puede parecer más grande si se utiliza tanto la luz natural como artificial, reflejada en pavimentos y revestimientos de colores claros. Si por el contrario, lo que se intenta conseguir es un espacio íntimo, las piezas de tonalidades oscuras harán de la estancia un lugar cálido y acogedor.

La elección de las piezas cerámicas es fundamental para concentrar la iluminación en aquellas zonas que más nos gustan y hacer que éstas resalten. Los acabados en brillo o mate intensifican o suavizan la luz en los ambientes mientras que los azulejos con volúmenes y texturas juegan con la luz directa e indirecta, pudiendo así destacar una zona concreta. Los colores planos, los degradados o las destonificaciones de las piezas cerámicas, consiguen matices y tonalidades que modulan la iluminación de las habitaciones.

Por otro lado, las piezas cerámicas inspiradas en metales y aleaciones, con efectos y partículas, permiten conseguir destellos o recuperar las más agradables sensaciones en el baño, el dormitorio, la cocina o el vestíbulo. Por lo que además de conseguir un espacio más luminoso, se potenciará la originalidad con pequeños detalles.

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