Para tener éxito en la instalación de recubrimientos cerámicos, es cada vez más importante contar con soportes de colocación adecuados al sistema y los materiales seleccionados.

Tendremos que revisar los soportes de colocación tanto en pavimentos como en revestimientos cerámicos para que cumplan los requisitos mínimos apropiados según la técnica de colocación.

Por este motivo, a la hora de colocar baldosas cerámicas conviene tener en cuenta:
La estabilidad o los movimientos esperados del soporte estructural según su edad y características.

La influencia de materiales compresibles utilizados en capas funcionales como aislamientos o impermeabilizaciones.

Las condiciones de entrega de la superficie de colocación que recibirá directamente el recubrimiento cerámico. Tendremos que comprobar: planitud, cohesión, absorción de agua, textura, compatibilidad química, limpieza y estado de la superficie.

Todos los elementos constructivos están sometidos a movimientos y no son estables dimensionalmente. Por ello, es muy importante respetar los tiempos adecuados de fraguado y maduración de los soportes para evitar posibles tensiones y movimientos que afecten y se puedan manifestar en el sistema del recubrimiento cerámico. Por todo esto, siempre es recomendable contar con el asesoramiento de un colocador profesional para evitar cualquier patología derivada de las condiciones del soporte.